
La pavorosa experiencia que les toca vivir a los hermanos chilenos a causa de un terremoto de proporciones colosales demanda ante todo nuestra solidaridad fraterna y el respeto por el dolor de las pérdidas humanas y los sufrimientos de millones de personas.También nos permite revisar la coyuntura en el país vecino y encontramos que, a días de finalizar el gobierno de la Concertación, lo que se publicitaba como una idílica realidad se manifiesta con furia.
Muchas viviendas modernas se derrumbaron por no cumplir normas establecidas, las empresas de servicios esenciales como agua, luz, gas y teléfonos son privadas y sus prioridades son las que determina el mercado, el Estado está limitado en sus funciones, el presidente electo Piñera ha comenzado a mostrar sus garras presionando al gobierno de Bachelet para instalar el estado de sitio y la represión militar, anteponiendo el orden ante el caos y el dolor de la sociedad. Salen ahora a la luz las enormes falencias sociales que la famosa, por su éxito proclamado como modelo, política de derrame no puede solucionar.Bien hace Jorge Teiller, presidente del PC chileno, en proclamar la necesidad de un frente democrático y popular para afrontar la grave crisis provocada y develada por el terremoto.
Y un frente es el secreto de la experiencia del pueblo uruguayo, que con su Frente Amplio, plural, diverso, se ha hecho carne en el pueblo que lo sostiene, en una de las más valiosas experiencias latinoamericanas, expresada hoy en el presidente Mujica.
El lunes Cristina Fernández se dirigió a ambas cámaras legislativas para dar a conocer el informe de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Sus argumentaciones giraron en torno de las realizaciones gubernamentales negadas o criticadas por los medios masivos y por la oposición. Hacia el final del discurso sorprendió informando que había derogado el decreto de creación del Fondo del Bicentenario y anunció su reemplazo por otros dos decretos, repitiendo un gesto similar al que había sido rechazado por la Justicia y el Parlamento. Dejó sorprendida a la oposición que, según Carrió, está constituida por muchos puntos de vista y “ellos, son solo dos para ponerse de acuerdo”.
Todo bien, pero algo en esta realidad no está funcionando. Se renegocia una deuda -que debe ser sometida a investigación-, se piensa en honrar la deuda con organismos internacionales y privados sin tener como prioridad la deuda interna. Se han creado puestos de trabajo, pero hay desocupación, se cuidan los precios, pero hay inflación, se aumenta a los jubilados, pero con mezquindad, las medidas positivas no afectan suficientemente los intereses concentrados y en esa limitación está una clave de la crisis de gobernabilidad.
Para sorprender más aún, la jefa de la diplomacia norteamericana, Hillary Clinton, inició una visita a América Latina, viniendo a Buenos Aires a encontrarse con la presidenta argentina. El objeto de la visita parece ser, más alla de sus dulces gestos, el de retomar el control de la región y señalar la agenda, Irán, Haití, Malvinas. La secretaria de Estado actua con firmeza estratégica y presión político militar en nombre de los intereses de la comunidad cubana, los consorcios del complejo militar industrial, la política expansionista de Israel. Viene a analizar en directo y a prescribir posibilidades de cambiar una realidad que le es desfavorable, para recuperar el terreno perdido ante el avance de procesos transformadores y de la integracion regional, incluyendo la creación de una comunidad latinoamericana sin participacion de EE.UU. Esta visita merece la mayor atención del movimiento popular y democrático en nuestra Argentina.
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